domingo, 27 de diciembre de 2009

Siesta

Me vi como una semilla, que era víctima del viento. Él hacía de mi lo que quería, yo solo era una prisionera de sus brisas. Me llevaba de acá para allá. Yo como semilla solo buscaba ese "lugar especial" que me daría el amor, cuidado y protección; para hechar mis raíces y crecer sin límites como un fuerte árbol.
En cada lugar que me llevaba mi dueño, yo intentaba brotar. Pasé por muchos lugares, unos me daban todas la condiciones necesarias,pero luego de un tiempo se olvidaban de mi;otros simplemente eran para otro tipo de árbol. Hasta que él me llevó a un lugar como el que siempre le hablé, como el que veía en mis sueños... Me dejó ahí y mágicamente comencé a brotar y crecer. Todo se dió de manera perfecta, nunca pensé que llegaría ese lugar. Conocí ese mismo sentimiento del que me habló el árbol del que me desprendí, aún puedo recordar sus últimas palabras: " No es algo que se pueda explicar, solo se siente"... Y fruto de todos esos sentimientos, me convertí en una hermosa flor. Nunca me creí capaz de llegar a ese estado, dicen que ahí ya no existe más felicidad.
Luego llegó el invierno y sus fuertes lluvias cayeron sobre mí, yo no me quería ir... pero si las fuertes aguas quería arrastrarme lejos,por más que yo quisiera ese no era mi lugar solo una simple ilusión que me dió mi dueño o tal vez una experiencia para que cuide mis raíces...

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